En que INVIERTES tu VIDA y tu TIEMPO

En casi todas las películas, cuando aparece el villano, tratando de sobornar a quien los persigue, surge la misma frase de siempre… ¿Cuál es tu precio? Porque todo el mundo tiene uno.

¿Verdad que la has escuchado?

Y probablemente ahora, estés pensando en todas las cientos de veces en que tu pensaste (mientras veías esa escena) no lo haría ni por todo el oro del mundo.

Ahhh seguro te sientes un verdadero héroe.

 

Tranquilo. A todos nos ha pasado.

 

Sin embargo… Puede que esto no sea del todo así.

 

Piensa:

 

Mientras ves esas películas, no estás dispuesto a comprometer tu integridad, tus valores, tu esencia a cambio de nada…

 

Pero en la vida real…

 

Muchas personas, hacen esto todos los días. ¡Y por mucho menos!

 

Y es así como llegan a comprometer su más preciado activo: Su Tiempo, a cambio de algo de dinero…

 

Entonces puedes ver a personas que:

Trabajan largas horas en trabajos que no les gustan y llegan tarde a su casa, aunque dicen que lo más importante es su familia y el tiempo que comparten…

Dejan de lado las actividades y los proyectos que los hacen sentir plenos, felices, que contribuyen al mundo, por cumplir con los horarios o tareas asignadas y dicen que los sueños son lo más importante…

Trabajan para personas o empresas que destruyen la Tierra, aunque dicen que valoran el medio ambiente…

 

Y probablemente cada una de ellas, tiene sus propias razones…

 

Facturas y cuentas que pagar, préstamos estudiantiles, alquiler, la hipoteca, bocas que alimentar, etc.

 

Y todas ellas son válidas.

 

Pero…

 

Es así es como los empleadores obtienen beneficios. Por ejemplo, en estudio de abogados, le factura al cliente $ 500 por hora. Mientras que le pagan a sus abogados $ 100 por hora.

 

Personalmente…

 

… Todos los días, me enfoco en eliminar estas contradicciones en mi vida para vivir en armonía y coherencia entre lo que digo y lo que hago, entre lo que pienso y lo que siento.

Y una de mis metas es poder llevar este mensaje a todo aquel que quiera oírlo.

Tu tienes un propósito en esta vida, y no se trata de solo ascender en tu puesto de trabajo, de llegar a los 60 años de edad y sentir que tienes que volver a empezar porque nada valió la pena… No dejes que nadie ponga precio a tus sueños.

NO dejes que alguien más decida cuánto es lo que tu vales.

Porque cuando sabemos que nuestro valor y mantenemos vivos nuestros principios sabemos que siempre tenemos una opción.

Tenemos una opción de dejar ese trabajo o cambiar nuestra actividad por aquella otra que de solo pensarla dibuja una sonrisa en tu cara.

Esa es la vida y el mundo que imagino para mi y para los demás… Sé que es posible, pero primero tenemos que saber cuánto valoramos nuestro tiempo.

 

Todos sabemos cuánto dinero hay en nuestra cuenta bancaria, pero nadie sabe cuánto tiempo hay en su cuenta de tiempo.

Nuestro tiempo es lo más valioso que tenemos y cuando ponemos un precio real en ello, nos obliga a pensar diferente acerca de las opciones que estamos haciendo todos los días.

 

Nadie puede pagarte lo que realmente vales. Tu autoestima es siempre mayor que tu salario.

Hay poder y libertad en saber que siempre tiene una opción. No se siente como que “tienes que” hacer algo…

 

En su lugar, se hace lo que se quiere hacer. Y desde allí todo es diferente.

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