Domina al público con SERIA COMICIDAD

Nunca hay que fingir seriedad frente  a la audiencia.

Nunca hay que hacerse los malos para ganar respeto y hacer que guarden silencio.

Nunca hay que ser demasiado serios ni demasiado graciosos.

Hay que ser como somos en nivel fuego (Nivel máximo de consciencia de tu superioridad inherente como todos los mortales que aun no identifican su potencial), hay que ser naturalmente serios.

Actúa un poco, frunce apenas el seño de manera natural dando una apariencia de imagen firme y concentrada en tu propósito. Mira a todos, respira hondo, guarda silencios. Has saber que tienes el control. Han de saber que tienes el control. Que eres el líder.

A alguien que osa hacer bulla, míralo, quédate mirándole con suma seriedad y curiosidad hasta que apague su lora distractora, hasta bajar al detractor de tu charla, al potencial asesino de tu perorata.

Jamás te creas mucho. ¡Jamás te creas demasiado! menos aun si no eres nadie y peor aun si eres alguien.  La pedantería es el pecado del orador. La sencillez, naturalidad, simplicidad, espontaneidad, humildad es el amigo que rompe los muros entre el público y tu, pero cuidado no te acerques demasiado, guarda tu silencio, tu misterio, tu noche, jamás te des a conocer demasiado pues perderás la magia de tu encanto , de tu “don” seductor, de tu embrujo. Que se pregunten ¿Quién eres en realidad? y eso vaya mezclado con una fascinante curiosidad que jamás deberá ser saciada.

Se serio, habla serio como el Abuelo Andara que tuve, tan sereno el, tan locuaz; de frases cortas y sinonímicas, de control total de su verbo iluminado.

Se serio o actúa espontáneamente serio y muy sereno como la suave brisa del mar.

Habla sereno, calmado, ACOMPASADO (Utiliza entonaciones suaves, velocidades y volúmenes),  FLUIDO, exprésate con las manos, dedos, brazos.

Paséate sosegado por el escenario, respirando hondo.

Expresa términos con sinonimia, frases análogas, conceptos breves, parámetros, control, silencios, pleno control de tu verbo exuberante.

Coloca por momentos tus brazos atrás (en tu espalda), tus manos una sobre la otra.  Y exprésate con deleite espontaneo, con serie firmeza y con serio humor

¿Serio humor?

Si, serio humor. Los mejores chistes son los que se hacen serios. El arte de contar chistes radica en hacerlo serio, en no ser tu quien ríe mientras lo cuenta; sino el publico.

Apela al chiste. El chiste espontaneo con aire serio abre las puertas de la confianza, la simpatía y la distención de la audiencia.

Cuenta un chiste a modo de anécdota (No lo hagas seguido), cuenta un chiste intencionado y directo con una suavidad de papel higiénico. Cuenta un chiste sonriendo con los ojos y con una imperceptible sonrisa.

Actúa con seria comicidad. Después serás un cómico muy serio y eso ¡Esta bien!. Ese es el objetivo.

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